Hace algunos meses, cuando el peque tenía justo los 2 años recién hechos, le tuvimos que hacer una limpieza bucal en el dentista. Para nosotros fue muy estresante y no encontré información sobre ello en Internet. Por ello, hoy vamos a contaros nuestra experiencia 🙂
Es importante tener en cuenta que muchas familias dejan la salud bucodental para más adelante, pensando que mientras los dientes sean “de leche” no pasa nada. Sin embargo, cada vez más odontopediatras coinciden en algo: es fundamental empezar a cuidar la boca desde el primer año de vida, incluso antes de que todos los dientes hayan salido.
Nosotros le limpiábamos los dientes cada día. Pero los tiene un poco metidos para adentro y entre las dos paletas de abajo se acumulaba suciedad que era inaccesible para el cepillo de dientes. Cuando la dentista nos dijo que tenían que hacerle una pequeña limpieza para poder sacar esa suciedad nos surgieron todo tipo de dudas
¿Es recomendable hacer una limpieza bucal profesional a los niños? ¿Desde qué edad? ¿Tiene riesgos?
La respuesta corta es: sí, es recomendable, puede hacerse desde muy pequeños y aporta beneficios que muchas veces desconocemos. Vamos a verlo en detalle.
¿Desde qué edad se puede realizar una limpieza dental profesional?
Las primeras revisiones odontopediátricas se recomiendan a partir del primer año, o dentro de los seis meses posteriores a la salida del primer diente.
A partir de ahí, una limpieza profesional se puede realizar:
- Desde los 2–3 años, si el niño colabora.
- En bebés, solo se realiza si hay caries temprana o alguna anomalía específica, no como rutina.
Lo importante es que la limpieza la haga un odontopediatra, es decir, un dentista especializado en niños. Ellos saben manejar miedos, usar instrumental suave y adaptar la visita a la edad.
¿En qué consiste una limpieza infantil?
No es como la de un adulto. En niños, la limpieza suele incluir:
Revisión visual completa de encías, lengua, frenillo y dientes.
Eliminación de placa y restos de comida con instrumental manual suave.
Pulido con pasta especial para niños, más suave y con menos abrasividad.
Aplicación de flúor (si el niño tiene más de 3–4 años o según valoración del dentista).
Revisión de oclusión (si muerde bien, si hay hábitos como chupete o dedo).
Se hace en apenas 10–15 minutos y suele ser totalmente indolora.
Beneficios de la limpieza bucal profesional en niños
Los más importantes son:
- Previene la caries desde muy temprano. La caries infantil es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia, incluso más que el asma. Una limpieza profesional reduce la placa bacteriana, que es la principal causa de caries. Además, muchas caries en dientes de leche progresan más rápido que en adultos, así que prevenir es clave.
- Detecta problemas antes de que sean graves. En una limpieza rutinaria, el odontopediatra puede encontrar:
- Descalcificaciones iniciales
- Caries muy pequeñas
- Problemas en encías
- Deformaciones por chupete o succión de dedo
- Necesidad de selladores o flúor
- Mejora el aliento y la higiene. Aunque parezca sorprendente, muchos niños tienen halitosis ocasional debido a:
- placa acumulada
- lengua sucia
- mala técnica de cepillado
- restos de comida
- Ayuda a instaurar el hábito del cuidado dental. Las visitas periódicas enseñan al niño que el dentista es algo normal, no algo que da miedo.
- Refuerza lo que hacemos en casa. Los padres reciben consejos personalizados sobre: cómo cepillar correctamente, cuánta pasta usar (tamaño de un grano de arroz hasta los 3 años), cuándo empezar con el flúor adecuado, cómo reducir el azúcar sin obsesionarse, cómo manejar el chupete, biberón y la succión digital. Es decir: la limpieza no solo limpia, también educa.
- En ocasiones, evita tratamientos más invasivos. Una limpieza bien hecha cada 6–12 meses: reduce la necesidad de empastes, reduce la posibilidad de tratamientos bajo sedación, reduce la aparición de gingivitis infantil, mejora la alineación futura (porque detecta hábitos que deforman la mandíbula)
¿Tiene contraindicaciones o riesgos?
En general, no. La limpieza infantil es extremadamente segura.
Sin embargo, hay algunas consideraciones:
- Niños muy pequeños que no colaboran
- Hipersensibilidad dental
- Enfermedades o infecciones activas
- Demasiada frecuencia
No es necesario hacer limpieza cada mes. Lo recomendado es cada 6–12 meses, salvo casos especiales.
Nuestra experiencia con la limpieza
Cuando empezamos con las revisiones, todo nos parecía exagerado: “¿cómo va a necesitar una limpieza si casi no tiene dientes?”. Pero la pediatra nos dijo que era necesario tanto para el peque como para nosotros. Como decíamos antes, nos educaron en el cepillado de dientes. Desde entonces, vamos cada 6 meses y la experiencia es muy positiva.
En la primera visita la odontopediatra nos dijo que se notaba que cepillábamos bien los dientes, pero que necesitaba una pequeña limpieza en los 4 dientes de abajo. Por ello, nos citó para hacer una limpieza.
Íbamos los dos papis super nerviosos y nos temíamos lo peor. Sin embargo, todo fue genial. Se ganaron la confianza del peque, le pusieron unos dibujos de Cars para que estuviera entretenido y la limpieza no duró más de 5 minutos (en nuestro caso era mínima).
Nos habían recomendado que lleváramos ropa de recambio para nosotros y también para él por si nos mojábamos (uno de nosotros tenía que acostarse en la camilla y sujetarlo) pero no hizo ni falta.