El uso de las esponjas ha sido una de nuestras grandes dudas durante la crianza de nuestro peque. Durante los primeros meses las evitamos completamente, pero a medida que fue creciendo y empezamos a salir al parque y, por lo tanto, a mancharse rodillas, codos, etc. tuvimos que empezar a usarlas.
Por eso, en el artículo de hoy vamos a hablaros sobre qué dicen los organismos oficiales sobre las esponjas y también hablaremos sobre nuestra experiencia como papis 🙂
¿Por qué los dermatólogos desaconsejan las esponjas en bebés?
Para empezar, es importante entender cómo es la piel de un bebé. Los dermatólogos infantiles dicen que durante los primeros meses de vida, la piel es entre 3 y 5 veces más fina que la de un adulto. Esto significa que se irrita antes, pierde humedad más fácilmente y reacciona más intensamente a cualquier fricción o químico.
Por eso, asociaciones como la Asociación Española de Pediatría (AEP), la American Academy of Dermatology (AAD) o el NHS británico coinciden en que, durante los primeros meses, el baño debe ser lo más suave y simple posible: agua tibia, un gel muy delicado si se usa, y limpieza con la mano. Las manos tienen una superficie lisa, flexible y natural, que no irrita la piel.
Además, la esponja, sobre todo si es sintética o si no se mantiene completamente limpia, puede acumular humedad, bacterias y hongos. Asimismo, genera una fricción innecesaria sobre una piel extremadamente delicada. Por eso, en bebés menores de 1 año, la recomendación general es no usar esponjas de manera habitual.
¿Y en niños o bebés más grandes?
Alrededor del año de vida y especialmente a partir de los 2 años, la piel comienza a madurar. Ya no es tan extremadamente fina, y su barrera cutánea empieza a funcionar mejor.
Además , lo que os comentábamos antes… los niños de esta edad ya no viven en un mundo de mantitas y suelos acolchados. Viven en el parque, literalmente. Se tiran por el suelo, se arrastran, tocan tierra mojada, trepan a sitios imposibles, gatean sobre cemento… y vuelven a casa como si hubieran pasado la tarde construyendo una cabaña en el bosque.
Y aquí es donde entra la vida real: hay suciedad que simplemente no sale solo con la mano, por mucho gel suave que uses. A veces tienes a tu hijo o hija delante con las rodillas teñidas de negro, los codos marrones y las uñas llenas de tierra seca… y no quieres tampoco estar media hora frotando con la mano mientras el niño llora porque quiere salir de la bañera.
En esos casos, usar una esponja suave no solo está permitido, sino que es práctico y razonable. Nosotros la usamos desde hace tiempo porque si no, no hay manera de quitar la suciedad.
Por lo que… en los días en los que tu hijo llega a casa con tierra incrustada a nivel profesional. Sobre todo rodillas, codos, pies y nuca. En estos casos para sacar la mierda necesitamos una esponja jaja
¿Qué esponjas son recomendables?
Las que los expertos aconsejan son:
- Esponjas marinas naturales. Son suaves, antibacterianas por naturaleza y muy respetuosas con la piel. Son una de las mejores opciones para bebés y para niños con piel sensible. Por ejemplo, la esponja natural de Suavinex es una grandísima opción.
- Guantes o esponjas de algodón o de microfibra. La primera opción debería ser siempre la esponja marina natural. Aun así, los guantes o esponjas de microfibra no están del todo mal porque secan rápido, acumulan menos bacterias y permiten limpiar zonas “difíciles” sin agresividad. Ideales para niños que se ensucian mucho. Por ejemplo, las de la marca Shappy no están nada mal.
- Esponjas sintéticas suaves (uso ocasional). No son las mejores, pero si te vas de vacaciones y no tienes cerca ninguna de las anteriores, puedes usarla siempre y cuando te asegures de mantenerla bien y cambiarla con frecuencia. Por ejemplo: Martini SPA Kids.
Nosotros evitaríamos a toda costa las siguientes:
Esponjas duras.
Esponjas exfoliantes.
Esponjas que tardan en secar y huelen raro.
Esponjas usadas durante demasiado tiempo.
Cualquier esponja húmeda que vive dentro de la bañera “criando vida” debe tirarse sin pensarlo.
¿Cada cuánto hay que cambiar la esponja de los niños?
Depende del tipo de esponja. Si es natural puede durarnos un mes o un poco más, si es sintética nosotros no la usaríamos más de 2 semanas. Como decíamos antes, las esponjas acumulan bacterias y hongos.
Conclusiones
Es importante no usar esponja en el primer año de vida. Después, podemos usarla, pero tenemos que asegurarnos de elegirla y bien y de mantenerla de manera correcta. Algunos consejos de mantenimiento:
Lavarla con agua tibia y jabón después de cada uso
Escurrirla bien
Dejarla secar completamente en un lugar ventilado (nada de dejarla en la bañera húmeda)
Cambiarla con frecuencia
No compartir esponjas